Cierto día un Ratón de la ciudad
convidó a comer muy cortésmente a un
Ratón del campo. Servido estaba el banquete
sobre un rico tapiz: figúrese el lector si lo
pasarían bien los dos amigachos.
La comida fue excelente: nada faltaba. Pero
tuvo mal fin la fiesta. Oyeron ruido los comensales
a la puerta: el Ratón ciudadano
echó a correr; el Ratón campesino siguió tras
él.
Cesó el ruido: volvieron los dos Ratones:
“Acabemos, dijo el de la ciudad. -¡Basta ya!
replicó el del campo. ¡Buen provecho te
hagan tus regios festines! no los envidio. Mi
pobre pitanza la engullo sosegado; sin que
nadie me inquiete. ¡Adiós, pues! Placeres con
zozobra poco valen.”
October 28th, 2011 - 8:44 pm
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